La había visto tantas veces que sentía conocerla había algo de ella que le entusiasmaba, y es que él vivía por estar cerca de la rubia, esa rica presumida, amante del billete y del espejo, todos los días le hablaban de ella y sabia que allí donde iba era la que gobernaba, al lado de ella todo estaba de más, él sentía quererla antes incluso de conocerla y así se encontraron, él y ella después de una noche de primavera.
Ellos se vieron y se entendieron, era pura química todos lo decían, era ella la que le apasionaba como nadie y le excitaba como nada. Sus amigos le decían que ya no le veían, que ni siquiera le reconocían. Ella le había cambiado, ella le dominaba, le sometía, le vencía… hasta que un día le venció. Lo que empezó a ser juego de una noche terminó jugándosela con todas las noches de su vida. Se apostó el cuerpo y alma al ocho negro y la suerte se colocó en seis rojo.
Creer que tú no te enamorarás de ella es como creer que el escorpión no picará a la rana, sé que de ilusiones se vive pero también se muere por algunas.
Att Ronconcola.